viernes, 22 de febrero de 2008

Higiene y limpieza de los dientes de los niños

Cómo limpiar los dientes de los niños
Según informa la Academia de Odontología General, los hábitos para el cuidado de la dentadura empiezan a desarrollarse cuando el bebé tiene cuatro meses; es decir, cuando deja la lactancia y empieza a tomar papillas y otras comidas. A esa edad es cuando al niño le nace el primer diente; el tipo de comida que se le dé puede afectar a su salud dental durante toda la vida. De hecho, se ha determinado que hay una correlación grande entre el consumo de bebidas azucaradas durante la infancia, y el consumo posterior de alimentos con gran contenido de azúcar.


No abusar del azúcar
El exceso de azúcar en la infancia puede producir dependencia en el adulto. "Los hábitos de nutrición del adulto se forman al terminar la lactancia; por eso es tan importante que el bebé desarrolle hábitos orientados a una buena salud dental", señala Heidi Hausauer, dentista y portavoz de la Academia de Odontología General. "Se sabe que el azúcar causa caries durante toda la vida; cuanto antes se acostumbre el bebé al azúcar, más probable será que, al llegar a adulto se sienta atraído por alimentos con exceso de azúcar". Los zumos de fruta, por ejemplo, tienen un alto contenido de azúcar y no deberían ser más de diez por ciento de la dieta del bebé. Sin embargo, un estudio británico muestra que el promedio de los niños ingleses sigue una dieta cuyo diecinueve por ciento son zumos de fruta. Los zumos de fruta pueden causar erosión del esmalte; nunca se debe dejar que el bebé se duerma con un biberón de zumo de fruta: los dientes recién salidos terminan bañados en una sustancia que produce caries en los dientes y que puede causar "caries del biberón". "Ninguna bebida, excepto el agua, debe tomarse continuamente a lo largo del día, ni servirse más que con la comida y nunca a la hora de acostarse", señala la doctora Hausauer. "Los niños a los que se suele administrar medicinas con exceso de azúcar a la hora de acostarse también corren el riesgo de formar caries". Dado el hecho de que las caries no son causadas por los azucares en forma directa, sino por los ácidos que se producen de alimentos azucarados por medio de bacterias presentes en la placa o sarro (el material blanco y pegajoso que se acumula en los dientes), el hábito de cepillar los dientes en forma regular y eficiente es una solución para ayudar a los niños susceptibles.


Cómo cepillar los dientes de los niños
Limpie los dientes de tus hijos por lo menos una vez al día. Lo mejor es limpiar los dientes justo antes de ponerlo a dormir. A los dos años, la mayoría de los dientes del niño han salido. Ahora los puede empezar a cepillar con una pequeña cantidad de pasta dental con fluoruro. Use una cantidad pequeña de pasta dental. El cepillado de los dientes debe hacerse dos veces al día, con una de las veces antes de dormir y después de la ultima toma del pecho. El niño puede cepillar los dientes por la mañana el solo, pero los padres deben cepillar los dientes por la noche. Al principio, muchos niños pequeños se resisten a esta rutina y necesitan que los padres restrinjan sus movimientos en forma gentil pero firme. Si es necesario, hay que distraer al niño diciéndole que cómo son hermosos sus dientes, que tenemos que limpiarlos para eliminar los "bichitos malos" (los gérmenes). Si el niño siente que la higiene dental no es una forma de castigo, sino una expresión de amor el ritual nocturno se acepta mas fácilmente con el tiempo. Aunque este método puede parecer extremo, es mucho menos traumático que el tener que llevar al niño al dentista para resolver problemas que se hubieran podido evitar.

Preguntas más frecuentes al dentista

El primer diente de leche del bebé
Sin duda, uno de los factores que los padres observan con mayor curiosidad en el crecimiento y desarrollo de sus hijos, son los relativos a la salida o erupción de los dientes. Significa una evidencia del crecimiento y un parámetro bien estudiado acerca de los cambios esperables en el niño.


¿Cuándo sale el primer diente de leche del bebé?
El primer diente de leche comienza su erupción aproximadamente sobre el sexto mes de vida del niño.
Normalmente es el incisivo central inferior.
Las madres conocen síntomas que comienzan a aparecer algo antes de la salida de estos dientes. Son el aumento del babeo y en ocasiones un conjunto de situaciones que producen irritabilidad y cambio de ánimo en el bebé.
Los pediatras no tienen ninguna evidencia científica de este problema, pero la realidad es que en muchas ocasiones llegan a referirse desde irritaciones en la zona del pañal hasta incluso aumento de la temperatura corporal en el bebé.


¿Cómo se pueden combatir las molestias en el niño?
Existen multitud de sistemas que procuran disminuir las molestias de la erupción en el bebé.
En las farmacias y centros especializados, podéis adquirir mordedores que pueden facilitar la erupción de los primeros dientes. Existen también algunos que contienen agua que una vez fría o incluso congelada, tienen el objetivo de disminuir la inflamación de la zona…
En general, cualquier utensilio u objeto que ayude a calmar a vuestro hijo será válido, siempre que no provoque un riesgo por su composición o posibilidad de ruptura y con ello la aspiración o deglución de los elementos que lo conformen.
Mención aparte merecen las cremas o soluciones que se ofertan para aplicar sobre las zonas de las encías de los niños. Debemos cuidar que estos productos no contengan sacarosa u otros azúcares que pueden influir aumentando el crecimiento bacteriano de los gérmenes de la cavidad oral. Además, pueden contener estas preparaciones antiinflamatorios, analgésicos, etc., lo cual motiva que deba consultarse previamente con el especialista para su aplicación.


¿Cuándo es normal que terminen de salir los dientes de leche?
Alrededor de los dos años y medio o tres, el niño debe haber terminado la salida de sus ¡¡¡20 dientes de leche!!!
Sin duda cada ser humano tiene su propia individualidad, y con ello puede haber variabilidad en estas cifras.
Como ocurre con las tablas de crecimiento o de peso, para la dentición también existen parámetros con las edades más comunes de salida o erupción de los dientes. Las variaciones en ellas no deben constituir un factor de preocupación familiar. Vuestro pediatra y odontopediatra os realizará el seguimiento adecuado de los valores individualizado a vuestros hijos.


Mi hijo tuvo muchos problemas con la salida de los dientes de leche. ¿Le pasará lo mismo con los permanentes?
No necesariamente. Los dientes permanentes no suelen presentar una sintomatología general cuando comienza su salida o erupción. Hay más problemas relacionados con factores locales, como inflamaciones, falta de espacio…
Una buena higiene dental y la consulta con el odontopediatra son obligados cuando comienza la salida de los dientes definitivos.


Me han dicho que a mi hijo le han salido las muelas de los seis años, pero no se le ha caído ninguna muela todavía. ¿Es normal?
Absolutamente normal. La muela de los seis años es la primera muela definitiva que sale, y lo hace en las zonas más posteriores de los maxilares, justo detrás de la última muela de leche. Por esta razón no es necesario que se caiga ninguna muela previamente.
Este hecho hace que muy a menudo pase desapercibida la salida de este importante molar, que nos debe acompañar desde los 6 años hasta el final de nuestros días.


A mi hija no se le han caído los dientes de leche y ya tiene los definitivos justo detrás y en muy mala posición: ¿qué debo hacer?.
Éste es un problema muy frecuente con el comienzo del recambio de los dientes.
Los dientes permanentes se sitúan en el hueso por detrás de los de leche, y suelen salir en esta posición.
La lengua con su potente musculatura, ayuda a la correcta reposición de los dientes a su lugar en muy poco tiempo.
Debes consultar con el odontopediatra para que valore la necesidad de proceder a la extracción de los dientes de leche para facilitar la reubicación de los permanentes. El especialista te aconsejará acerca del seguimiento del recambio de los dientes y pondrá los medios necesarios para prevenir alteraciones en la erupción de los demás dientes permanentes.

Orden de salida de los dientes de leche

El orden de salida de los dientes de leche de los bebés depende de cada niño
Cuando sale el primer diente de un bebé es un acontecimiento que jamás se olvida. Normalmente, suele aparecer alrededor de los seis meses de nacido y coincidir con los cambios en la alimentación. Pero hay que considerar algunas variaciones. Existen bebés que llegan a nacer con algún diente.
Cómo existen otros que tienen que esperar hasta los 12 meses para lucir algún dientecito. Hay que estar atentos. Se puede observar un pequeño bulto de color pálido en la encía, cuando el diente empieza a abrirse pase.


Orden de aparición de los dientes de leche
Dientes incisivos inferiores
Entre los 5 y los 12 meses.

Dientes incisivos superiores
Entre los 7 y los 10 meses.

Dientes laterales superiores e inferiores
Entre los 9 y los 12 meses

Primeros molares superiores e inferiores
Entre los 12 y los 18 meses.

Caninos superiores e inferiores
Entre los 18 y los 24 meses.

Segundos molares inferiores y superiores
Entre los 24 y los 30 meses.

Prevención contra las cáries en los niños

Qué se debe hacer para evitar las cáries
Es mejor prevenir que curar las caries. El tratamiento dental de caries es especialmente problemático si existe dolor de muelas anterior ya que requiere formas mucho más agresivas de restricción cómo las anestesias. El desarrollo de sentimientos negativos en cuanto a experiencias dentales tempranas que involucran dolor y restricción, pueden llevar a ansiedad a largo plazo siempre que se requiera cuidado dental.


¿Qué hacer para evitar las caries?
Algunos factores que pueden ayudar a prevenir caries son chequeos regulares por dentistas, una dieta baja en azúcar y dulces (incluyendo zumos de frutas), y buen ejemplo de los padres. No se olviden que los niños aprenden imitando a los mayores. Aparte del cepillado diario con pastas, el bebé debe tomar flúor tópico oral recomendado por su médico. Y si su bebé usa un chupete, nunca lo moje en miel u otro líquido dulce.


¿Qué hacer con las meriendas altas en azúcar?
Son las que mejor sabor tienen, pero que no son buenas para los dientes ni el cuerpo de nuestros hijos. Los dulces, bizcochos, galletas y otras comidas azucaradas les encantan a los niños pero pueden causar caries en los dientes. Las meriendas azucaradas contienen diferentes tipos de azúcar. También, algunas comidas altas en azúcar contienen mucha grasa. Alimentos con almidón se descomponen en azúcares cuando están en la boca.


¿Cómo atacan los azucares a los dientes?
Gérmenes invisibles llamados bacterias se encuentran en tu boca todo el tiempo. Algunas de estas bacterias forman un material pegajoso llamado placa en las superficies de los dientes. Las bacterias en la placa destruyen el azúcar que pones en tu boca, y la convierten en ácidos. Estos ácidos son muy potentes y disuelven el esmalte que cubre los dientes. De esa manera se forman las caries dentales. Si comes menos dulces, las bacterias producirán cantidades más pequeñas del ácido que destruye el esmalte del diente.


Las "chuches" son un peligro para a salud dental
Dulces pegajosos y acaramelados se pegan en las superficies de los dientes. Los dulces pegajosos dan a los dientes un baño largo de azúcar, porque se quedan en la boca más tiempo que las comidas que son masticadas y tragadas rápidamente. Un niño genera ácidos dañinos en su boca cada vez que picotea "chuches". Los ácidos continúan afectando sus dientes por 20 minutos antes de ser neutralizados y dejar de causar daño. Eso quiere decir que mientras más dulces coman durante el día, más a menudo proveen alimento para las bacterias que causan las caries dentales. Si vas a dar un dulce a su hijo, es mejor hacerlo después de una comida. Pero no olvides del cepillado de los dientes después. La comida y la merienda de sus niños deben incluir alimentos variados y de los grupos alimenticios básicos, frutas y vegetales; granos, incluyendo pan y cereal; leche y productos lácteos; y carne, nueces y semillas.


¿Qué es el flúor?
Es un nutriente esencial que mejora la calidad del esmalte dental, logrando que los dientes sean más resistentes a las caries. En nuestro medio se puede ingerir la cantidad adecuada usando sal fluorada en la preparación de las comidas. El resultado es mejor cuando se usan dentífricos fluorados.

Accidentes y rotura de dientes en la infancia

Accidentes y rotura de dientes en la infancia
Lo primero, se debe acudir a un odontólogo. De ello dependerá el futuro de los dientes de su hijo.
Los traumatismos pueden ocurrir en dientes temporarios o permanentes. Un golpe puede aflojar, desprender, fracturar o desplazar el diente.Si algún diente se despega de la encía, colocarlo en un recipiente con leche tibia o ponerlo debajo de la lengua (sin lavarlo) y acudir al odontólogo para que lo implante inmediatamente. El mismo procedimiento se debe tener en cuenta en el caso de que el diente se hunda en la encía.

Sabemos que un accidente es difícil de prever y evitar. Pero hay algunas recomendaciones que deberíamos llevar en consideración:

- Acompañe a su hijo en las situaciones nuevas que considere un peligro, guiándole en adquirir el cuidado necesario para que pueda participar en juegos y deportes correspondientes a cada edad.

- Los más grandecitos deben usar protectores adecuados, hechos a medida, cuando andan en bicicleta o patinete, o practican deportes como rugby, hockey, o karate.

- Evitar el uso de juguetes rodantes antes de los 3 años.

- Eliminar vasos de vidrio, botellas, etc.

- Utilizar el asiento trasero del coche y cinturón de seguridad.

La primera visita de los niños al dentista

La primera visita al dentista. Revisión de los dientes
¿Cuándo tenemos que visitar al dentista? Esta es una pregunta que seguro la hacen todos los padres al observar que su hijo ya tiene todos o casi todos los dientecillos.

De una forma general, la primera visita debe realizarse alrededor de los 3 años, cuándo se encuentra completa la erupción primaria, para una primera revisión. Los controles se deben hacer a cada 6 meses, y no esperar que tenga que ser de urgencia.

De todas formas, antes de los 3 años, tenga el hábito de examinar los dientes de su bebé. Los dientes saludables tienen un color uniforme. Si ves manchas o puntos en los dientes, lleve a su bebé al dentista. Limpie los dientes de su bebé con un paño suave y limpio o con un cepillo dental para bebés en cuanto salgan en la boca.

Cuando llegue el momento de acudir al dentista, a los tres años de edad o incluso antes cuando se detecte algún problemita, los padres deben esforzarse por transmitir a su hijo una sensación de confianza y de seguridad. Es necesario que entre el niño y el dentista haya una buena relación de complicidad y no de miedo ni de temores.

Los dientes de los niños y bebés

Los cuidados con los dientes son más importantes durante la niñez
Como padres debemos estar concientes de la importancia de la salud de la boca y de los dientes de nuestros hijos. Y los primeros cuidados deben empezar ya en el embarazo.

En la alimentación de la madre deben estar presentes: calcio, fósforo, proteínas y vitaminas A, C y D. Cuánto antes nos preocupemos del tema, menos dolores de cabeza tendremos en el futuro.


Los cuidados basicos de los dientes de los niños y bebés
Mantener una buena salud de los dientes es tarea que se debe comenzar desde niños. Desde los llamados dientes de leche que deben estar bien cuidados a pesar de que su duración no sea larga. Estos dientes le proveen al niño masticar correctamente al ingerir alimentos sólidos. Si estos dientes están enfermos o no están bien cuidados, los dientes permanentes heredarán la misma enfermedad que su antecesor. Por esta razón, los cuidados son mas que necesarios durante la niñez.

Qué hacer cuando el niño se orina encima

Consejos de como deben actuar los padres cuando su hijo se orina encima
El apoyo y la confianza son demostraciones con las que los padres pueden ayudar a sus hijos a superar esta difícil situación.
Además, pueden seguir algunos consejos sobre lo que NO deben hacer cuando su hijo se orina encima:

- Castigar y burlarse del niño por orinarse. Eso aumentará su inseguridad.
- Despertarlo durante la noche por si tiene ganas de vaciar su vejiga.
- Usar gasas o pañales. El niño se despreocupará en crear el mecanismo de despertarse cuando siente ganas de orinar.
- Restringirle los líquidos antes de dormir. Ocasionará lo mismo.
- Recurrir a la utilización de hierbas, métodos naturales, y de medicinas, sin prescripción médica.
- Desistir y permitir que el niño haga pis cuando quiera. Despreocuparse sin ayudarle a que solucione el problema.
- Proteger extremadamente al niño. El niño con enuresis debe enfrentarse a su problema.


Lo que deben hacer los padres cuando su hijo se orina encima
En algunos casos raros, el problema de la enuresis no puede ser resuelto ni por los padres ni por el médico de familia, ni por el pediatra. A veces el niño muestra síntomas de problemas emocionales, tales como la tristeza o la irritabilidad constante, o un cambio en el apetito o en los hábitos de dormir. En esos casos se debe hablar con un psiquiatra infantil. Solamente él podrá evaluar el problema, y ayudar al niño y a sus padres a resolver ese problema.

El control de la orina de los niños

Qué hacer para que el niño controle su pis
El control de los movimientos intestinales y de la orina, se puede adquirir la mayoría de los niños antes de los cuatro años de edad. Pero eso no es una regla general. Este control es una función más como caminar, hablar, comer, etc. Es una adquisición para la cual no existe una escuela específica pero que sí la asumen los niños cuando se encuentran suficientemente maduros para ello. La retirada del pañal es un proceso lento y que requiere una buena dosis de paciencia, observación, ánimo y persistencia por parte de la familia y de los educadores.


Quitar los pañales al niño
Lo primero, de una forma general, es no conciliar la edad de tu hijo con las capacidades "normales" que deberían tener según la sociedad. Cada niño es un mundo distinto. Y su personalidad bien como sus capacidades se diferencian. No todos los niños empiezan a caminar cuando cumplen el primer año. Así que para pensar en ello lo primero es no fijar una edad específica para quitar el pañal de tu hijo. Lo mejor es observar sus movimientos principalmente a partir del segundo año de vida y en algunos casos un poco antes. Algunos bebés pueden empezar a darse cuenta cuando tienen y llevan sucio el pañal, e a identificar el momento en que están haciendo pis y/o caca. Otros dicen que han hecho pis o caca o incluso avisan antes de hacerlo. Algunos niños también piden que le cambien el pañal e incluso se niega a que se lo vuelva a poner. Si este momento ha llegado para tu hijo, es hora de empezar el proceso.


Enseñar el niño a pedir para hacer pis
Es importante que enseñes a tu hijo a nombrar lo que él esta haciendo. Así todas las veces que él haga pis te avisará y dirá "pis". Aquí es cuando llega el momento de la visualización. El niño debe conocer y ver qué es lo que sale de dentro de él. Y para eso, nada mejor que enseñarle a hacer pis o caca en un orinal adecuado para su edad. Al hacer caca o pis en un orinal, el niño conocerá "su gran y primera obra", y eso lo invitará a repetir y a repetir. Lógicamente el niño necesitará tiempo para familiarizarse con el orinal. Déjale jugar con él, y que se siente desnudo, con pañal o con ropa. Y para que el niño críe un habito, ya sabes, la técnica del refuerzo es muy eficaz. Felicítale por mantenerse sentado, dele besitos y abrazos y lo cuentes a toda la familia sobre sus retos. La alegría y la satisfacción de los padres animarán al niño a que siga con su conquista.

Todo el proceso puede llevarnos dos semanas o medio año. Si en este tiempo los padres ven que el niño no consigue, será mejor olvidar el tema y volver a los pañales. Dentro de unos meses seguro que lo conseguirá.

Enuresis. El niño no controla la orina

El niño que se orina encima. Enuresis infantil
La enuresis infantil es la emisión repetida de orina en la cama o en la ropa, de forma involuntaria o intencionada. La conducta es clínicamente significativa y se manifiesta con una frecuencia de 2 veces por semana durante un tiempo de 3 meses consecutivos. La edad cronológica a partir de la que se considera problema es de cinco años, en el caso de las niñas y de seis en el de los niños, o un nivel de desarrollo equivalente. Son edades aproximadas ya que se considera que la madurez orgánica para el control de esfínteres está en torno a los tres años.

La mayoría de los niños consigue el control diurno entre los dos y tres años; el nocturno puede tardar bastante más: uno de cada diez no lo logra antes de los seis años de edad. A partir de esta edad, si el niño sigue orinando en la cama, busca una orientación medica. Según algunas investigaciones, aproximadamente un 15% de los niños mayores de los 3 años se orinan en la cama mientras duermen. Y son los niños, más que las niñas, los que se encuentran en esta situación.


Causas para hacer pis encima
Los niños no se orinan en la cama a propósito. La enuresis puede tener un sin número de causas que pueden estar relacionadas con un desorden del dormir, con un desarrollo más lento que lo normal del control de la vejiga, o con el resultado de emociones y tensiones que requieren especial atención. Raramente significa que el niño tiene un problema de los riñones o de la vejiga.

Las causas emocionales son muchas. Cuando un niño pequeño comienza otra vez a orinarse en la cama después de meses o años de no hacerlo, se sospecha que estos síntomas puedan ser causados por nuevos temores o inseguridades. Esto puede suceder después de que niño presencie algunos cambios en su vida, por ejemplo, el traslado de la familia a un nuevo ambiente, la pérdida de un miembro de la familia o de un ser querido, la llegada de un nuevo bebé en la familia, el cambio de escuela, situaciones de estrés, etc.

La enuresis puede estar relacionada con algún conflicto psicológico y afectivo del niño, con la necesidad del niño de llamar la atención. También se produce por cansancio o estrés emocional. Otra posible causa puede estar en el ambiente familiar en que vive el niño, en una familia que lo sobreprotege o que ofrece poco cariño a sus hijos. Hay padres que creen que si el niño no controla el pis es porque es perezoso y no presta mayor atención al tema, y así les aplican castigos y los provocan con burlas, lo que hará con el problema crezca aún más.

Cómo quitar los pañales de los niños

Pretender enseñar a un niño a que controle la orina antes del tiempo es contraproducente
En ese proceso para controlar la orina y la caca de tu hijo y así retirarle el pañal, no se puede agobiarse uno a sí mismo ni a su hijo. No se puede tener prisas ni exigir a que tu hijo adquiera el habito de un día al otro. Es muy normal escuchar a las madres excusando a sus hijos que se lo hicieron encima diciendo "estaba tan entretenido jugando, que se olvidó", o preguntando millones de veces a su hijo si quiere hacer pis. O aún limitando la ingesta de líquidos a la noche para que se aguante sin mojar la cama. El proceso del control de esfínteres no debe ser aplicado en función de que el niño beba menos líquidos o que sus padres estén todo el tiempo atormentándole con sus preocupaciones sobre si hace o si no hace pis y caca.

El control de esfínteres no es algo que se aprenda como leer, escribir, sumar, restar, o montar en bicicleta. Ni es indicio de que el niño sea más inteligente que los demás. Es una conquista que se adquiere de forma natural cuando el niño se encuentre preparado, igual que la marcha o el habla. Pretender enseñar a un niño a que controle el pis antes del tiempo es contraproducente.


Momento ideal para quitar los pañales de los niños
Llegó el verano y, para la mayoría de los padres, el momento ideal para la retirada del pañal de los niños. Por el ahorro del tiempo, de dinero, de preocupaciones, y por más comodidad y conveniencia de los padres, es común observar que muchos aprovechan para retirar el pañal de los niños con edades cada vez más tempranas.

Existe una persecución incansable por parte de los padres a sus hijos preguntándoles si tienen ganas de hacer pis, tocándoles las ropas, y sentándoles en el orinal a la más mínima señal de que el niño tenga ganas de hacer pis o caca. Horas y horas son aplicadas en el intento de quitarse el pañal al niño. Muchos intentos presentan resultados positivos durante el verano, pero otros dan marcha atrás así que el niño vuelve a la escuela. Si el niño todavía no estaba lo suficientemente preparado, emocionalmente hablando, para la retirada del pañal, al vivir una situación de separación, de exigencias, el proceso de retirada del pañal y de control de esfínteres, puede retroceder.

Si quieres quitar el pañal a tu hijo, no esperes a que llegue el verano y no tengas prisa. Tu hijo te dirá cuándo está listo para usar el orinal, independientemente de que sea verano u otra estación.

El insomnio de niños y bebés

Cómo resolver este trastorno del sueño infantil
Problemas para dormir son muy comunes durante los primeros años de edad. Ciertos problemas para dormir son más comunes en ciertas etapas de desarrollo y pueden ser resultado de nuevos sucesos y cambios en la rutina diaria. A menos que los problemas para dormir persistan o interrumpan con las actividades diurnas del niño, la comodidad y el calor paternal puede ser todo lo que sea necesario.


El insomnio infantil es un trastorno
El insomnio infantil es un trastorno que se caracteriza por:
- La dificultad para dormirse solo
- Los frecuentes despertares nocturnos y la imposibilidad de volver a dormirse sin la ayuda de los padres
- Los sueños muy superficiales
- Tener menos horas de sueño que las necesarias para su edad


Los niños pueden padecer el insomnio por dos causas principales
- Malos hábitos del sueño. El 70% de los bebés comienzan a dormir más de 4 horas seguidas a partir del tercer mes de vida y el 83% duerme 8 horas al cumplir 5 o 6 meses. Y además, 10% de los niños con un año de edad todavía no duerme la noche entera. En esos casos, los niños deben ser re-educados y estimulados para dormir.
- Alteración de la rutina del bebé o motivos psicológicos provocados por un cambio de casa, el nacimiento de un hermanito, un viaje, o, en los bebés muy activos, cualquier nueva situación como aprender a caminar, a gatear, etc, le causará excitación y no conseguirá dormirse. Los bebés son sensibles y perceptivos y la falta de sueño es el primer síntoma de que algo distinto está sucediendo.


Consecuencias nada agradables del insomnio
Un niño que se despierta con frecuencia durante la noche y cuenta además con la presencia de su madre para hacerle dormir otra vez, ya está teniendo un malo hábito para dormirse. Y teniendo en cuenta que esa situación se repite noche tras noche, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, no se puede ignorar que puede desestabilizar la armonía conyugal y por lo tanto, familiar. Cuando eso sucede los padres recurren a las técnicas mas lógicas desde darle agua hasta dejarse acariciar el pelo, etc. Pero eso solo lleva a que el niño va creciendo y exigiendo nuevas demandas. Es ahí cuando surge la sensación de frustración, de culpabilidad, de irritación, e incluso de rechazo hacia el niño. Cuanto a los niños, se muestran mas irritables, ansiosos, inseguros, con gran dependencia hacia la persona que los cuida.

Los problemas del sueño infantil

Ayuda a tu hijo a que supere los terrores nocturnos y las pesadillas
Nuestra mente no para aunque estemos durmiendo. Durante el sueño, continuamos organizando informaciones, asimilando imágenes, recuerdos y pensamientos, en nuestra memoria. En el sueño no hay límites de conciencia. Tanto podemos encontrar la solución a algún problema o una vía de escape a una situación difícil.
En el caso de los niños esos problemas pueden estar relacionados, en su mayoría, con los hábitos irregulares de dormir o con la ansiedad de irse a la cama y quedarse dormidos. En su primera etapa de desarrollo infantil, la hora de acostarse representa la hora de la separación. Y es cuando aparecen los problemas durante el sueño infantil.


Pesadillas de los bebés y niños
Por lo general, las pesadillas empiezan a los dos años aunque sean mas comunes en niños de tres a seis años de edad. No se sabe la causa, pero dicen que están relacionadas con el estrés y la ansiedad de los niños.

Las pesadillas ocurren durante el sueño ligero. Y su frecuencia es muy relativa. Hay niños que las tienen muy seguidas, otros menos, y otros no llegan a tenerlas. En la mayoría de los casos los padres no se deben preocupar por eso. Lo importante es saber que es lo que debe hacer en el caso de que su hijo la tenga. Aquí tenemos algunas sugerencias:

Prevención: Los padres deben estar atentos a lo que miran sus hijos en la tele, especialmente antes de la hora de irse a dormir.
Estar preparados: Como las pesadillas no se pueden evitar y no avisan cuando vienen, los padres deben estar seguros de oír a sus hijos por si lloran durante la noche. Y acudir enseguida.
Atender a los niños: Los padres deben atender a sus hijos lo mas pronto posible. Los niños necesitan de ayuda y de consuelo.
Tranquilizar al niño: Los niños deben sentirse protegidos. Háblales con voz calmada y confortante y que sepan que te quedarás con él si así lo desea, pero que está bien que vuelvan a dormirse.
Quedarse con el niño: Se debe quedar con él hasta que se haya calmado y vuelvan a dormir.
Mantener la calma: Aunque sea desconcertante para los padres el ser despertados súbitamente por gritos y el llanto de sus hijos, hay que mantener la calma. Los niños notarán si los padres se encuentran nerviosos. Y no les servirá de nada. Solo los padres calmados podrán ayudar a sus hijos.
Charlar acerca de la pesadilla: Si los niños desean podréis charlar con ellos acerca de sus pesadillas. Los padres deben ayudar a sus hijos para que piensen y discutan formas de sobreponerse a las cosas que en el sueño los asustaron. Deben ayudarlos a que inventen un final feliz para el sueño.


Lo que NO se debe hacer
- No los despierte. Si los niños lloran pero todavía están dormidos no es necesario despertarlos. Debes quedarse con sus hijos hasta que despierten o se vuelvan a dormir en paz
- No los lleva a su cama. Y tampoco se suba a la cama de ellos. Esto puede dar a los niños la impresión de que deben temer a sus propias camas y darles malos hábitos.
- No les diga que las pesadillas no son reales. Tampoco decirles que fue “solo un sueño”. Lo que si pueden hacer los padres es explicarles lo que es un sueño y que todos lo tenemos.


Terrores nocturnos
Los terrores nocturnos afectan a un 3% de los niños, principalmente entre los 4 y 12 años, se resuelven espontáneamente en adolescencia. Suelen aparecer a primeras horas de la noche. El niño está agitado, llora, grita, suda y se percibe que está angustiado. En los terrores nocturnos, muy frecuentemente, el niño no recordará nada de lo que le ha causado ese malestar, por tanto no se les debe interrogar esperando que nos cuenten lo sucedido. Si insistimos no generaremos más que confusión. Hay que diferenciarlo de las pesadillas, que se producen más frecuentemente al final de la noche, y donde el niño puede contarnos lo que ha vivido en el sueño (ensueño).. Los terrores nocturnos pueden ser desencadenados por fiebre, falta de sueño y medicamentos que actúen a nivel del sistema nervioso central


Niño sonámbulo
El niño sonámbulo se levanta de su cama y permaneciendo dormido hace actividades que pueden ser habituales. La edad más frecuente de aparición es entre los 4 y 8 años y se resuelve espontáneamente en la adolescencia.. La fiebre, la falta de sueño y algunos medicamentos actúan como factores causantes. Se debe consultar para establecer estrategias que eviten riesgos en estos niños.


Niños que hablan dormiendo
La somniloquia se trata de la emisión de palabras durante el sueño. No constituye ningún problema y no requiere tratamiento.

¿Dormir en la cama de los padres?

¿El bebé o niño debe o no dormir en la cama de los padres?
Enseñar al niño a que se duerma solo, teóricamente, es lo mismo que enseñarle a comer, a ducharse, a cambiarse él solito. El sueño también es un hábito, muy necesario, que entra en la vida del niño y que, como todo lo demás, debe ser bien orientado desde el principio. Un niño que no duerme bien, es decir, que no concilia el sueño en su camita, da el mismo trabajo que otro que no quiere sentarse a la mesa o que monta un escándalo para irse a la ducha.
Muchos padres cometen el error, por variados motivos no siempre justificables, de llevar al bebé a su cama. Según algunos expertos en sueño infantil, el bebé ya debe ser puesto en su cuna desde su primer día en casita, para evitar a que se acostumbre a dormir con los papás. En determinadas circunstancias, muy puntuales, cuando el bebé está enfermo y los padres se sienten más tranquilos por tenerlo más cerca o porque en el medio de la noche el bebé se despierta asustado, se puede tolerar a que el niño o la niña se duerma en la cama de sus padres, pero mucho cuidado para que eso no se convierta en un hábito. Los niños son muy listos y pueden aprovecharse de la situación. Y para cambiar la realidad os costará muchísimo.


La rutina es lo mejor
Para que el niño no se acostumbre a dormir en la cama de sus padres es necesario llevarlo de vuelta a su cama cuantas veces sea necesario, sin hablar ni discutir. Los niños se comportan mejor cuando identifican un modelo en el que puede confiar. Enseñarles a dormir siempre a la misma hora, en su camita, con o sin osito o mantita, les ayuda a entender lo que se espera de ellos. La rutina es lo mejor en estos casos. Evitará situaciones de ansiedad, y de innecesarias negociaciones. Una buena rutina a la hora de dormir puede durar de 15 a 30 minutos. Entre la ducha, los mimos, la limpieza de los dientes, los cuentos o las músicas, las oraciones, y lo que os ocurra, el niño seguramente conciliará el sueño más tranquilamente. Intenta mantener la rutina en los mismos horarios todos los días. Así estará educando el sueño de tu hijo.
Es conveniente que el bebé o el niño pequeño se duerma siempre en el mismo lugar. El cambio de lugar, de cama, etc., puede dificultar el desarrollo de su modelo de dormir. En el caso de padres separados, como no se puede compartir el mismo lugar, es recomendable que se esfuercen para mantener la misma rutina cuanto a los horarios y las costumbres. Cojines, mantas, y objetos de estimación similares, y empleados a la misma hora. Es necesario seguir la misma estructura y rutina a la hora de dormir.


No es bueno dormir con los padres
Para los niños es una maravilla dormir con sus papás. Pero si ese hábito se convierte en una rutina, puede haber consecuencias no muy agradables. Dormir en la cama de los padres generalmente está contraindicado. Es necesario enseñar a los niños nociones de privacidad desde la más temprana edad. Cuando es todavía un bebé se puede hacer algunas concesiones, pero a partir de los 3 años de edad, dormir con los padres, puede hacer con que el niño o la niña no desarrolle su individualidad ni la seguridad en sí mismo. Se puede convertirse en un niño dependiente, e inseguro.


¿Puedo dormir aquí?
Muchos niños sufren por la noche, con los miedos a la oscuridad, a los imaginables "monstruos", etc. El niño debe aprender a superar sus miedos, con la ayuda de sus padres. Y esta ayuda consiste en hacer con que el niño se enfrente y no huya de la situación. Hay que tener mucha paciencia, pero también mucha firmeza y persistencia. Todo es una cuestión de tiempo. Cuando el niño tenga miedo es preferible que quedes un rato en su cama para tranquilizarlo que llevarlo a la cama de los papás.
Dormir en su habitación, para ellos, es estar "lejos" de papá y de mamá. Es separarse de ellos.

La hora de dormir es entendida por ellos como la hora de separarse de los padres, de sus hermanos, de sus juguetes, y de todo lo que podría estar haciendo. Esta es la razón por la que la mayoría de los niños se vaya a la cama siempre protestando. Por eso, como cualquier otra necesidad, el dormir solo también se aprende. Lo ideal es que entre los tres y los seis meses de edad el niño ya esté durmiendo solo o con sus hermanos. Para los niños eso significa dar un paso a la autonomía; para los padres es recuperar intimidad. Superada esta primera etapa, podrá aparecer otras. Por ejemplo: cuando el niño ya consigue salir de la cuna y camina. Esta otra etapa suele aparecer entre los 12 y los 18 meses de edad. Luego, la conocida ansiedad de separación irá decreciendo poco a poco a los tres años de edad. Y a los cuatro años empezarán a aceptar la separación parcial de sus padres porque a esta edad ya van al colegio, y van a jugar a la casa de amiguitos.

La siesta de los bebés y niños

El descanso oportuno de la media mañana o de la media tarde
El escritor español Camilo José Cela decía que la siesta es el yoga ibérico. El momento sagrado para relajarse. En realidad es una costumbre muy antigua. La palabra siesta procede de la expresión "hora sexta" que usaban los romanos para identificar el periodo entre las 14 y las 16 horas. Tradicionalmente es en este espacio de tiempo que se echa la siesta.

"La siesta es un período en el que el cerebro precisa de un breve descanso (entre las dos y las cuatro de la tarde.)Por eso tenemos sueño en este periodo de tiempo. La digestión produce un pequeño estado de sueño que se une a la siesta", afirma el conocido neurofisiólogo Eduard Estivill, quien acredita que "la siesta para los niños hasta los cinco años es imprescindible".

Es muy difícil encontrar un bebé al que no le guste echar una siesta después de comer o después de una jornada de mucha actividad. Los expertos insisten que el sueño de los niños es tan importante cuánto su alimentación. Al dormir, los niños reponen energías y relajan al mismo tiempo. El hábito de "echar la siesta" es fundamental para su desarrollo. Por esta razón, los padres deben insistir a que sus hijos echen la siesta por lo menos, según los expertos, en los cinco primeros años de vida.


El momento ideal para una siesta
La observación es lo primero. Busca identificar en tu bebé algunas señales que indiquen que él tiene sueño. Señales como: demasiada quietud, inapetencia por el juego, deseo de acostarse, irritabilidad, bostezos, restregamiento de ojos, interés por el chupete o el biberón, etc. Cuando el bebé presente algunas de estas señales, no esperes mucho para acostarle. Un bebé muy cansado encontrará dificultades para conciliar el sueño. El primer paso para el estreno de una siesta es trazar una rutina cuanto al horario, el ambiente, los hábitos. Se empieza creando un ambiente adecuado para su descanso. Su habitación debe estar tranquila, confortable y a una temperatura agradable. Si el bebé cogió la costumbre de dormir con una toallita, mantita, el chupete, o un peluche, estimula este hábito. El bebé conciliará el sueño con más rapidez y profundidad. Hay bebés que son inducidos al sueño a través de una música tranquila. Toda vez que sus padres ponen determinada música él sabe que es hora de su siesta.

Cada bebé o niño es un mundo distinto. Reaccionan de diferentes formas a sus necesidades de sueño. Pero, normalmente, suelen obedecer a algunos horarios de siesta. Por ejemplo, el bebé que suele echar tres siestas durante el día, por lo general duermen a media mañana, después de la comida, y después de los juegos de la tarde. En el caso de los bebés que echan dos siestas, normalmente son a media mañana y luego después de la comida. Y en el caso de una sola siesta, el horario preferido es por la tarde. Todo dependerá de la edad que tenga el bebé y del ambiente donde esté. Cuando lleves a tu bebé a un parvulario, no dejes de informarte sobre las horas de siestas.


Atención y cuidados a tomar en la siesta
Está claro que la siesta es una costumbre muy gratificante para el bebé y sus padres. Pero, como todo hábito es necesario que sea también bien orientado. Para eso, es fundamental que se eduque al bebé en este sentido, más que nada para que la siesta de la tarde no altere el sueño nocturno. Las siestas regulares pueden mejorar el sueño de la noche. La obediencia a una rutina es esencial. Del mismo modo que la alimentación y el baño, la siesta también debe tener un horario establecido desde el principio. Si deseas que tu bebé se duerma después del biberón de medio día, crea un ambiente adecuado para ello. Para la siesta, la habitación del bebé no debe estar totalmente oscura. Deja que pase algo de luz a su interior. Así, el bebé sabrá diferenciar la siesta del sueño nocturno.


Duración de las siestas según la edad
La siesta es una necesidad para la mayoría de los bebés y a muchos niños. En el cuadro abajo, tienes una tabla de orientación acerca de la cantidad / día, y del tiempo de siesta que normalmente duermen los bebés y niños.

EDAD 4 M 6 M 9 M 1 A 2 A 3 A 4-5 A
Siestas día 3h 2h 2h 1 o 2h 1h 1h 1h
Nº horas 4h-6h 3h -4h 2,5-4h 2-3h 1h-2h 1h-1,5h 0,5-1h

Cambio del bebé de la cuna a la cama

El desarrollo del bebé es lo que le impulsará al cambio de la cuna a la cama
Es muy común, después de que el bebé empieza a dar sus primeros pasos, que su agilidad se vea redoblada. En esta etapa, el bebé probará una libertad mucho más grande de movimientos, lo que le dará más curiosidad por otras cositas y otros lugares de la casa, hasta llegar al punto de poder salir él solo de su cuna. Su desarrollo es lo que le impulsará al cambio de la cuna a la cama. Un cambio que, por regla general, suele tener lugar a los dos o dos años y medio, o cuando el niño siente que la cuna ya no tiene tanto espacio para que él se duerma y se estire.

Muchos niños, especialmente los que tienen hermanos mayores, suelen dar este gran paso incluso antes de los dos años, por el simple deseo de imitar, querer hacer y portarse de igual manera que a su hermano mayor. Se sienten más estimulados a subir este gran escalón hacia la independencia.
Otros niños, al contrario, aunque les guste estar en camas grandes como la de sus padres, e incluso acepte la idea de irse a dormir en una cama sólo para él, se resisten a salir de la cuna. Eso es una reacción muy normal, ya que fue en la cuna donde él aprendió a conciliar el sueño, donde se siente protegido, arropado, y más seguro. La cuna ha sido su primer "madriguera".


Estimulación y participación
Para animar y estimular un niño a que acepte un cambio nada mejor que dejarle que participe en la toma de algunas decisiones. En el caso de la cama, lo ideal es dejarle colaborar en todo lo que se refiere a la nueva cama. El niño podrá ayudar a elegir su nueva cama, elegir los colores y estampados de las nuevas sábanas, etc., ayudar en el desmonte de la cuna y saber donde la van a guardar, y así con todo.
Dependiendo del niño, hay casos en los que se necesita un periodo de adaptación, es decir, que el niño se vaya habituando paulatinamente a la nueva situación. Mientras sigue durmiendo por la noche en su cuna, déjale que juegue o duerma la siesta en la cama, hasta que se sienta más seguro en ella y haga el cambio definitivo. Al mismo tiempo, es necesario explicarle los motivos del cambio, valorando siempre su crecimiento y su tamaño.
Y como si eso fuera poco, no dejes de llevarle a su cama el muñeco, la mantita o el juguete con el que dormía en la cuna.


La mejor cama para tu hijo
No existe en el mercado una cama ideal para los niños. La cama ideal es aquella que se adapte al crecimiento de vuestro hijo y al espacio que tenéis en su habitación, que su precio esté dentro de lo esperado, y que sea funcional.
Sin embargo, a la hora de elegir la cama para tu hijo, tengas en cuenta algunos consejos para su seguridad:

1- Que la cama no tenga esquinas puntiagudas que puedan hacer daño al niño.
2- Que en la cama se coloque una barandilla en una o en sus dos laterales, para evitar que el niño corra el riesgo de caerse.
3- Que la cabecera sea lo más sencilla posible, evitando los barrotes que ofrezcan peligro al niño
4- Que entre la cama y el colchón no queden espacios donde el niño pueda apretar una mano o un pie.
5- Que la cama no sea muy alta para evitar riesgos de algún golpe a los niños.

Cómo ayudar al niño a que se duerma bien

Consejos de cómo ayudar al niño a que se duerma bien
Uno de los momentos más difíciles del día es la hora de acostar a los niños. Es normal que ellos, por cualquier motivo, se resistan a dormirse. O porque desean estar más tiempo con sus padres, o con los hermanos, o viendo la tele, o charlando y contando historias, etc. Pero, a los niños pequeños, hay que educarles en ese sentido para evitar mayores problemas después. Todo dependerá de los padres, de cómo abordar el tema y hacerles partícipes en ello.


Sugerencias sobre cómo ayudar al niño a que se duerma
1º- Establecer una rutina que incluya un período de tranquilidad antes de la hora de dormir.

2º- Evitar o reducir al mínimo el acceso a la televisión o a los videojuegos antes de dormir.

3º- Establecer un horario para dormir todos los días, ayudará al niño a mantener una rutina. Tener rituales para dormir son maneras efectivas para empezar a formar los buenos hábitos.

4º- Permita al niño, si así lo desea él, que lleve un juguete, un osito, o su manta favorita a la cama.

5º- Controlar que la temperatura en la habitación sea agradable y que la ropa sea cómoda.

6º- Consentir en dejar una luz encendida, la puerta entreabierta, o un vaso de agua al lado de la cama, si el niño se lo pide.

7º- Evitar dormirse con el niño. Le hará más difícil acostumbrarse a dormir solo.

8º- No acudir cada vez que el niño llama o se queja. Si es así, le estará acostumbrando a llamar sin necesidad. Debes estar atento siempre y acudir solo cuando hayan signos de problemas reales como las pesadillas, el sonambulismo, etc.

Esas claves les ayudará a dormir a los niños. Pero no hay que olvidarse de que de nada servirán si los padres no las establecen con seguridad. Los padres, antes de todo, deben estar muy seguros y convictos de lo que están estableciendo a sus hijos. Sino apenas serán actitudes o palabras vacías. Y el niño necesita sentirse seguro, si posible, en todos los momentos del día, y especialmente en la hora de dormirse.

Los padres deben establecer rutinas consistentes, como regular la hora de acostarse y cómo hacer dormir a su hijo. Si cuando bebé su hijo se duerme si lo mecen, a medida que crece, los padres deberán “orientarlo” para que se duerma sin mecerlo. En caso contrario, el niño les va a dar mucho trabajo para dormirse solo.

Cúanto debe dormir un niño o un bebé

La cantidad de horas en las que duerme un niño depende mucho de su carácter
Cuando nos preguntan sobre la cantidad de horas que un niño necesita dormir no podemos contestar con exactitud el tiempo requerido, porque el descanso de cada niño varia según su organismo. Es una cuestión de carácter individual. Y dependerá de su edad, actividades, hábitos y costumbres, estado de salud y el ambiente en el cual vive.

Cada persona tiene su propio "reloj" que regula sus periodos de sueño. Sin embargo, si hablamos del sueño infantil de una forma general, se puede seguir una norma, de carácter solamente orientativo:


Horas de sueño de los niños y bebés
- Los recién nacidos, por ejemplo, necesitan de 16 a 20 horas de sueño diario.
- Los bebés, en el tercer mes, necesitan de 14 a 15 horas diarias de sueño
- Los bebés, en el sexto mes, requieren unas 14 horas por día, siendo entre 10 y 12 horas por las noches, y entre 2 y 4 horas de siesta. En esta etapa, si el niño ha sido bien acostumbrado, podrá dormir toda la noche de un "tirón".
- Los niños, al primer año de vida, duermen de 13 a 14 horas diarias, siendo la siesta de una o dos horas.
- Los niños, a los 2 añitos de vida, duermen entre 12 y 13 horas, con una hora de siesta.
- Los niños, a los 3 años de vida, necesitan dormir de 10 a 12 horas diarias.
- Los niños que se encuentran en la etapa escolar, de primer a segundo año básico, necesitarán entre 9 y 10 horas diarias de sueño.
- Los niños entre el tercer y cuarto año básico, de 8,5 a 9 horas.
- Y los niños de quinto a sexto básico, entre 8 y 8,5 horas. Una proporción que se debe mantener hasta la edad adulta.


La calida del sueño del bebé
Para saber si el niño duerme lo necesario, los padres deben prestar atención a la calidad de su sueño y a los síntomas que puede presentar durante el día. El fisiólogo chileno, Enio Vivaldi, recomienda a que los padres presten atención a los siguientes síntomas:

- El niño se levanta con dolor de cabeza.
- Le cuesta mucho despertar y quiere seguir durmiendo.
- Le cuesta demasiado despejarse.
- Presenta somnolencia diurna.
- Se queda dormido en clases o durante trayectos cortos en el coche, etc.
- Presenta problemas de atención y de conducta en la escuela.

Si los niños presentan estos síntomas y además se muestran mas nerviosos e irritados que lo normal, eso quiere decir que su sueño es insuficiente o que padecen de algún trastorno del sueño. En este ultimo caso se debe buscar a un especialista para que os oriente para regular el sueño del niño.

Cómo debe dormir los niños y bebés

Unos horários y hábitos bien definidos pueden ayudarlos a que sientan más seguros
Lo primero, después de establecida una rutina, con horarios y hábitos que hagan sentir mas seguros a los niños, es hacer con que ellos se acostumbren a ella, para irse a la cama. Para eso es necesario conocer al niño, observarlo, y así descubrir lo que le ayuda a sentirse mas calmo.

Hay niños que no pueden dormir sin oír el viejo casete de música suave y calmada. A otros, les encantan que les cuenten cuentos antes de dormir, y otros aún que duermen con solo rascarles la espalda. Todo dependerá de los hábitos que sus padres hayan adoptado y mantenido.

Los bebés generalmente duermen cuando se sienten cansados. Si tienen dificultad para relajarse y quedarse dormidos, o si llora un poco, pero se queda acostado en la cama, trate de hacer silencio o salga del cuarto sin hacer ruido. Pero si continua llorando, ayúdelo a dormirse, aunque sea con un chupete. Costará un poco de tiempo pero si se mantiene el hábito, el bebé se sentirá más seguro y se dormirá.


El niño le gusta más jugar que dormir
A los niños de 1 o 2 años, les gusta jugar más que dormir. Para hacerles dormir en esta etapa, lo mejor es calmarles leyéndoles libros de cuentos infantiles al acostarles. O simplemente cantarles alguna “nana”.

En la edad preescolar lo mejor es relajarles jugando con la imaginación. Pídales que cierren los ojos y se imaginen en algún escenario de la historia que le vas a contar. En un bosque, o en la isla del país de Nunca Jamás, o nadando en el fondo del mar.......
A los niños de edad escolar, la rutina estará muy determinada. Pero eso no quiere decir que un día el niño no vaya a salir con la suya. Lo mejor para relajarles es leerle historias o que las lean ellos mismos.

El ambiente es muy importante a la hora de acostar al niño. La habitación debe tener una temperatura adecuada (17-20ºC), respetando las normas de prevención de la muerte súbita. A partir de los 3-4 meses es conveniente que el niño duerma en su habitación si es posible. De no serlo, es recomendable establecer mediante algún separador el espacio del niño en la habitación de los padres.

La utilización de una ropa de dormir adecuada a la estación también ayudará al niño a conciliar el sueño. Un niño poco o demasiado arropado puede que tenga la necesidad de despertarse por no encontrarse cómodo, y seguramente se sentirá angustiado y irritado.

Si existe la necesidad en el niño de dormir con un muñeco, una mantita, o simplemente con el chupete, hay que respetarle. Muchas veces el niño necesita de algo que le dé más seguridad. Y eso es lo que más necesitan los niños para tener una buena noche de sueño.

Cómo debe dormir los niños y bebés

Unos horários y hábitos bien definidos pueden ayudarlos a que sientan más seguros
Lo primero, después de establecida una rutina, con horarios y hábitos que hagan sentir mas seguros a los niños, es hacer con que ellos se acostumbren a ella, para irse a la cama. Para eso es necesario conocer al niño, observarlo, y así descubrir lo que le ayuda a sentirse mas calmo.

Hay niños que no pueden dormir sin oír el viejo casete de música suave y calmada. A otros, les encantan que les cuenten cuentos antes de dormir, y otros aún que duermen con solo rascarles la espalda. Todo dependerá de los hábitos que sus padres hayan adoptado y mantenido.

Los bebés generalmente duermen cuando se sienten cansados. Si tienen dificultad para relajarse y quedarse dormidos, o si llora un poco, pero se queda acostado en la cama, trate de hacer silencio o salga del cuarto sin hacer ruido. Pero si continua llorando, ayúdelo a dormirse, aunque sea con un chupete. Costará un poco de tiempo pero si se mantiene el hábito, el bebé se sentirá más seguro y se dormirá.


El niño le gusta más jugar que dormir
A los niños de 1 o 2 años, les gusta jugar más que dormir. Para hacerles dormir en esta etapa, lo mejor es calmarles leyéndoles libros de cuentos infantiles al acostarles. O simplemente cantarles alguna “nana”.

En la edad preescolar lo mejor es relajarles jugando con la imaginación. Pídales que cierren los ojos y se imaginen en algún escenario de la historia que le vas a contar. En un bosque, o en la isla del país de Nunca Jamás, o nadando en el fondo del mar.......
A los niños de edad escolar, la rutina estará muy determinada. Pero eso no quiere decir que un día el niño no vaya a salir con la suya. Lo mejor para relajarles es leerle historias o que las lean ellos mismos.

El ambiente es muy importante a la hora de acostar al niño. La habitación debe tener una temperatura adecuada (17-20ºC), respetando las normas de prevención de la muerte súbita. A partir de los 3-4 meses es conveniente que el niño duerma en su habitación si es posible. De no serlo, es recomendable establecer mediante algún separador el espacio del niño en la habitación de los padres.

La utilización de una ropa de dormir adecuada a la estación también ayudará al niño a conciliar el sueño. Un niño poco o demasiado arropado puede que tenga la necesidad de despertarse por no encontrarse cómodo, y seguramente se sentirá angustiado y irritado.

Si existe la necesidad en el niño de dormir con un muñeco, una mantita, o simplemente con el chupete, hay que respetarle. Muchas veces el niño necesita de algo que le dé más seguridad. Y eso es lo que más necesitan los niños para tener una buena noche de sueño.

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