miércoles, 20 de febrero de 2008

Albóndigas sin gluten para celíacos

Albóndigas sin gluten. Recetas para niños celíacos

Ingredientes de las albóndigas sin gluten
½ Kg. de carne picada
1 huevo
100 g. de miga de pan sin gluten mojada en leche
2 dientes de ajo
Perejil
Pimienta y nuez moscada al gusto (opcional)
Sal (una cucharadita de moka)
Maizena para freír

Para la salsa de las albóndigas sin gluten
1 cebolla y ½ (grande)
Un vaso de los de agua de caldo
Medio vaso de los de agua de vermouth (rojo) o vino blanco


Preparación de las albóndigas sin gluten
Se mezcla la carne picada con el huevo, la miga de pan sin gluten mojada en leche, los dos dientes de ajo picados, el perejil, se salpimienta, y se forman las albóndigas. Se pasan por maizena, y se fríen en un poco de aceite.
Una vez bien fritas se reservan y en ese mismo aceite se sofríe la cebolla picada. Cuando esté dorada y blanda, se añaden las albóndigas, el vaso de caldo, y el vino o el vermouth. Se deja dar un hervor.

Recetas y comidas para un niño celíaco

La clave de la dieta de un niño celíaco está en el correcto manejo de su alimentación
Si para un adulto ya es difícil de se llevar una dieta sin gluten, imagina lo que significa para un niño dejar de comer alimentos sin harina, como las galletas, las pastas, los alimentos rebozados, etc. Pensando de esta forma, cualquiera se desanima, pero no existe razón para desesperarse. Existen alimentos rebozados, galletas, e pastas, especialmente preparados sin gluten. Tendrá un sabor distinto, pero a todo se acostumbra y se habitúa. Lo que sí es difícil de controlar es la alimentación del niño en la vida social. Por esta razón, exponemos algunos consejos a tener en cuenta en estas situaciones.

La clave del tratamiento está en el correcto manejo de la alimentación del niño. Debe haber una reeducación alimentaría adoptada pelos cuidados del niño y establecida por el pediatra. Con la corrección y una buena elección de los alimentos, el niño puede llevar una vida absolutamente normal. El buen manejo de la alimentación también incluye el control de la alimentación del niño en situaciones sociales variadas. Hay que estar atentos a lo que irá consumir el niño en la excursión, en los paseos, en las fiestas de cumpleaños, en la escuela, en el comedor, campamentos, en la casa de los amigos, vecinos, etc. En estas situaciones especiales es importante que exista un debido control sobre la alimentación que el niño irá consumir.


Reeducación alimentaría del niño celíaco
En la escuela, por ejemplo, se debe informar a los maestros y al director sobre la dieta que se debe cumplir. Hacer con que el niño tenga conciencia de lo que no puede comer y prepararle una merienda especial para que él no tenga que compartir los alimentos de sus compañeros.
Se debe avisar también a los responsables del comedor, solicitando una dieta orientada.

En campamentos y picnic, es importante divertirse y cuidarse, y de fundamental importancia el comunicar a las personas responsables sobre los cuidados que deben tomar.

En los cumpleaños, dependiendo de quién lo organice, resulta conveniente que lleves una merienda exclusiva al niño o darle de merendar antes de la fiesta, sugerir a los anfitriones cuáles son los alimentos prohibidos y los permitidos para tu hijo.

En los viajes de avión se debe consultar con anterioridad acerca de los servicios de catering, si incluyen comidas para celiacos.

Dieta sin gluten para niños y bebés celíacos

La dieta sin gluten debe ser seguida por el enfermo celíaco toda la vida
La dieta sin gluten debe iniciarse después de haber realizado una biopsia intestinal y que se demuestre que existe, sin duda, la intolerancia al gluten.

La dieta debe ser seguida estrictamente durante toda la vida, eliminando cualquier producto que contenga gluten.


Alimentos con gluten que un niño celíaco NO puede comer
Pan, trigo, avena, cebada, centeno, triticale y/o productos derivados como el almidón, harina, panes, pastas alimenticias, bollos, pasteles, tartas, galletas, bizcochos, pastas, sémola de trigo, leches y bebidas malteadas, y bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales (cerveza, whisky, agua de cebada, algunos licores, etc).


Lo que un niño celíaco SÍ puede comer porque no contienen gluten
Carnes y vísceras frescas, jamón serrano, cocido de calidad extra, pescados y mariscos (frescos y congelados sin rebozar), huevos, leche y derivados, cereales sin gluten (arroz y maíz), legumbres, tubérculos, frutas, verduras, hortalizas, grasa comestible, azúcar, miel, aceites, mantequillas, café, infusiones, refrescos, toda clase de vinos y bebidas espumosas, frutos secos, sal, vinagre de vino, especias en rama.


Cuidados y precauciones en la dieta sin gluten
La dieta de gluten toma tiempo para ajustarse y acoplarse a ella. No hay otro remedio que asumir ese compromiso de por vida. Es natural lamentarse por corto tiempo de los viejos hábitos de comida. Pero todo es una cuestión de tiempo para que se pueda acostumbrar a la nueva forma de comer. Mejor pensar solo en lo satisfactorio que es gozar de una buena salud.

Al adquirir productos elaborados, se debe comprobar siempre sus ingredientes. Como norma general, se debe eliminar de la dieta todos los productos a granel, los elaborados artesanalmente, y los que no estén etiquetados o no lleven el listado de sus ingredientes. La manipulación de los alimentos se convertirá en un hábito. En los restaurantes, se ha de tener precaución con lo que se consume. Tortillas de patata pueden llevar levadura, y las patatas pueden ser fritas con el mismo aceite en el que se ha freído croquetas o cualquier otro frito rebozado con harina. En los comedores escolares ya existen menús especialmente preparados para los niños con enfermedad celíaca.

En las casas en las que hay celíaco, se recomiendo eliminar las harinas de trigo y el pan rallado normal y utilizar ingredientes sin gluten para rebozar o preparar salsas espesas. Ante la duda de si un producto contiene gluten no se debe consumirlo.

Tratamiento y control de los niños celíacos

Una dieta libre de gluten es la única forma de controlar la enfermedad celíaca
Para el niño o el adulto celíaco el único tratamiento a seguir para que puedan vivir una vida larga y normal es adherirse a una dieta libre de gluten. Cualquier comida con gluten le causará más daño al intestino. Cuando se elimina el gluten de la dieta, el intestino delgado empieza a curarse y la salud general del paciente mejora considerablemente, dependiendo claro, de la intensidad del daño intestinal que se haya producido anteriormente. Al principio, los síntomas más básicos pueden tardar en remitir.

La curación completa en el caso de las personas mayores, puede tardar hasta dos años. Cuanto más joven sea la persona, más rápida será la curación. Normalmente, en un plazo de tres a seis meses el intestino delgado estará curado, con las vellosidades intactas y funcionando perfectamente. De todas formas, habrá un control más profundo por parte del médico, quien determinará el uso o no de específicos suplementos de nutrición para corregir alguna deficiencia. El tratamiento suele obedecer algunos pasos que serán determinados por el médico, según los datos del paciente como:
- La edad.
- El estado de salud y historial médico.
- La fase de la enfermedad.
- La tolerancia a determinados medicamentos o terapias.
- Sus expectativas para el tratamiento.
- Su estado de ánimo, opinión o preferencia.

La dieta es la única forma de tratar la enfermedad celíaca. Para adaptarse a ella se requiere algunos cambios de estilo de vida. Y también algunos detalles como leer las etiquetas en las comidas para identificar ingredientes que contienen gluten, y estar pendiente de todo lo que va a comer o consumir de un modo general.


Riesgos del gluten para el niño celíaco
La presencia de gluten en la dieta, aunque sea en pequeñas cantidades, aumenta el riesgo de padecer graves efectos secundarios a largo plazo, como por ejemplo, la anemia por deficiencia de hierro, osteoporosis, insuficiencia del páncreas, deficiencia de vitaminas y minerales, y otras.

Síntomas en un niño celíaco

Los síntomas son distintos en cada niño. Lo mejor es consultar el médico
Es muy difícil establecer un cuadro de la sintomatología de la enfermedad celíaca, ya que la dolencia afecta a las personas de distintas formas. Algunos la pueden desarrollar en la infancia y otros no la experimentan hasta la edad adulta. Sus manifestaciones clínicas y funcionales son muy variables y por eso una persona aparentemente sana puede padecer de esta enfermedad sin saberlo.

Los síntomas también se diferencian cuanto a las molestias. Al inicio de la enfermedad, algunos pueden tener constantes diarreas y dolores abdominales, mientras que otros solo presentan irritabilidad, ansiedad o depresión. Y hay también los que solo la detectan cuando la enfermedad se manifiesta por una intensa tensión emocional, cuando necesita una cirugía, o cuando padece de una lesión física o una infección.

En todo caso, la enfermedad celíaca suele provocar síntomas como diarrea, flatulencia excesiva, cansancio, pérdida de peso, y durante la infancia, se puede notar un retraso en el crecimiento en los niños. Aunque cada persona puede experimentar los síntomas de una forma distinta.


Síntomas más comunes del enfermo celíaco
- Diarrea crónica o estreñimiento
- Pérdida de peso, a pesar del buen apetito
- Gas y cólicos intestinales
- Heces malolientes y pálidas
- Retraso en el crecimiento
- Fatiga, debilidad y falta de energía
- Anemia
- Repetidas dolores abdominales
- Hinchazón abdominal
- Anemia inexplicable
- Calambres musculares
- Dolos en los huesos y articulaciones
- Sensación de hormigueo y adormecimiento de las piernas
- Erupción dolorosa en la piel
- Osteoporosis
- Infertilidad
- Defectos en el esmalte dental

Es importante resaltar que estos síntomas pueden ser causados por otros tipos de enfermedades. Para confirmar una posible enfermedad celíaca es necesario realizar métodos diagnósticos más profundos. Por eso siempre consulte a su médico para el diagnóstico.

Los síntomas también varían según la edad. En los niños, por ejemplo, se puede comenzar a detectar la intolerancia al gluten cuando se introduce la papilla en su alimentación. Los niños suelen estar más irritables, y se puede notar una pérdida de peso y de talla. Normalmente, presentan brazos y piernas finas y una barriga más abultada.

Diagnóstico de un niño celíaco

El diagnóstico de un niño celíaco se confirma con una biopsia
Los síntomas de la enfermedad celíaca son parecidos a los de otras dolencias digestivas. Al principio, hasta la confirmación de la enfermedad, hay que descartar la posibilidad de que la persona sufra de la enfermedad de Crohn (síndrome del colon irritable), de una colitis ulcerativa, de diverticulosis, o de alguna infección intestinal.

Normalmente, además del examen físico y del estudio del histórico médico del paciente, se pide una analítica de sangre. A través de este examen, se podrá medir el nivel de anticuerpos al gluten. Las personas que tienen la enfermedad celíaca poseen niveles más altos de lo normal de ciertos anticuerpos en la sangre. Esos anticuerpos son producidos por el sistema inmunológico en respuesta a sustancias (como el gluten) que el organismo recibe y detecta como amenazantes.
Para hacer esta analítica, la persona debe estar consumiendo gluten. En el caso de que se identifiquen los anticuerpos específicos, los pacientes deben someterse a una biopsia de intestino delgado.


Para confirmar que el niño es celíaco se realiza una biopsia
Para diagnosticar la enfermedad celíaca, el médico puede pedir una biopsia. A través de la biopsia, es decir, de la extirpación de una porción diminuta del tejido del intestino delgado, se puede comprobar si existe algún daño en las vellosidades que revisten el canal del intestino. Y si existe algún daño, evaluar el grado que tiene. Para hacer la biopsia el médico usa un tubo delgado y largo, denominado endoscopio, el cual es introducido a través de la boca y el estómago hasta el intestino delgado. Es molesto pero no duele. Enseguida se toma una pequeña muestra del tejido, utilizando los instrumentos que se pasan a través del endoscopio.

Una vez realizadas las pruebas y confirmado el diagnóstico de la enfermedad celíaca, se debe seguir una dieta libre de gluten para controlar la dolencia.

Niños y bebés celíacos

Uno de cada 200 bebés nacidos es celíaco
La celiaquía es una de las enfermedades intestinales crónicas más comunes. Es la enfermedad que ocurre con más frecuencia en Europa. Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) uno de cada 200 o 300 nacidos vivos en España puede padecer la enfermedad. Actualmente hay diagnosticados 20 mil casos en todo el país. En Italia e Irlanda la incidencia es casi la misma. Y algo menos, según recientes estudios, sucede en Estados Unidos.

La enfermedad celíaca es una dolencia digestiva que daña el intestino delgado debido a la sensibilidad, es decir, a la intolerancia permanente al gluten, una proteína que se encuentra en la harina de trigo, centeno, cebada, malta y avena. La ingestión de alimentos con gluten produce una lesión progresiva en las vellosidades del intestino encargadas de absorber los nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas, sales minerales y vitaminas) de los alimentos y pasarlos al organismo. Con estas vellosidades dañadas, y consecuente mala absorción de los nutrientes, el enfermo celíaco puede sufrir de malnutrición y padecer de otras enfermedades.


Niños y bebés celíacos
La enfermedad afecta notablemente a personas de raza blanca. Es más frecuente en las mujeres que en los hombres, y es hereditaria. Si un hermano gemelo tiene la enfermedad, el otro también la padecerá, y es muy probable que cuando se detecte un celíaco en una familia, sus parientes más cercanos también sufra de la misma enfermedad. Se sugiere que los miembros de la familia de una persona celíaca deban ser examinados.

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